26 de Abril de 2017

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Manuel Camargo y su legado pictórico
Por. María Elvira Ardila

 

Manuel Camargo cumple cuarenta siete años en su devenir en el arte, la celebración de su vida artística se inicia con la invitación del VI Festival Internacional de Música Sacra, para realizar el afiche del certamen, el cual vienen realizando destacados artistas. Esta versión es dedicada a la fraternidad y a partir de este referente, Camargo diseña una imagen que se conecta con el espíritu del Festival, una abstracción que evoca un tejido, que nos lleva a pensar en un símbolo mesoamericano, que nos evoca que somos parte de una comunidad, de un todo interconectado por las tramas, el color y los hilos del tejido, su intención es que la imagen del Festival sea un puente para reflexionar en torno a la hermandad y la conciliación, que tanto necesitamos.

Camargo entra a estudiar Bellas Artes en la Universidad Nacional en 1962, son años de ebullición, de entusiasmo artístico y político, en Colombia se evidencia un relevo generacional y el arte es parte fundamental de la cultura. Artistas como Jean Dubeffet, Francis Bacon, José Luis Cuevas son representantes de una generación de cambio, al igual la presencia de la crítica argentina radicada en Colombia, Marta Traba. Hay que señalar que Camargo coincide con los postulados y tendencias del arte moderno que impulsa Traba en el país, como la abstracción, la Neo figuración, lenguaje que adoptan algunos artistas jóvenes y que según la crítica y Camargo libera a la pintura de los principios del Muralismo mexicano. De esta manera, ausculta en la figuración expresionista, al igual que Leonel Góngora, Alberto Samudio, Luciano Jaramillo, entre otros artistas.

En el 67 comienza su vida como profesor en la misma Universidad, se enfrenta a las nueva política, la de suprimir los materiales a los estudiantes de arte, lo que deja a los artistas en un limbo, pues muchos no tenían con que tomarse un tinto. Es un momento en el que el Hiper realismo surge en el país con mucha fuerza, los artistas con pocos materiales como el papel y el carboncillo se apropian de las temáticas urbanas. Camargo deja las clases y se resiste a entrar a esta corriente.
En esta época trabaja con la Galería de Rita de Agudelo, que se encarga de promover su obra y sus participaciones a nivel nacional e internacional, recibe invitaciones con las que gana reconocimiento y en 1976 recibe el primer premio del Festival Cannes Sur Mer, con dos pinturas de mujeres cargadas de la energía neo expresionista.

A comienzos de la década de los 70 participa en una exposición para jóvenes artistas, organizada por el ICETEX y gana el Primer premio que consiste en una beca para estudiar en el exterior. Decide ir a París donde cursa estudios de cine en la Universidad de Vincennes, se interesa por el documental y la apreciación cinematográfica. Se inscribe también en el famoso taller de grabado de S. W. Hayter. En esta ciudad encuentra todo el entusiasmo, los ideales, el amor, la rebeldía, el existencialismo que se vivió en Mayo del 68, un contexto ideal para la creación de un artista.
Existe una particularidad de los artistas neo figurativos y es que algunos crean personajes para habitar su obra, lo inventan y cobran vida propia, la subjetividad y la libertad le dan vuelo, Camargo no se abstrae y crea un universo de personajes que lo acompañaran por un tiempo. En su inconsciente también está el conocimiento adquirido en sus clases de documental, que lo acercan más a la realidad del país creando una serie de dibujos que reflejan el mestizaje y las problemáticas y la cotidianidad del país como las Reinas de belleza, una crítica al estereotipado concurso de belleza.

A comienzos de los 80 realiza una serie por la cual será reconocido por algunos críticos que visitan la Bienal de Coltejer donde presenta la serie de Los González, sin embargo Camargo relata que cunado Marta Traba observa la obra le dice vehementemente: “esta serie mata al pintor que eres” : En Los González predomina el dibujo expresionista que capta la interioridad del ser latinoamericano, personajes abigarrados que se ubican en la rutina, poseen un humor soterrado y se identifican por sus rasgos: ojos pequeños, nariz ancha, rostro alargado, gente de clase media y son seres que se acercan a la identidad de un personaje de cualquier país Latinoamericano.

Continúa su proceso artístico realizando series de personajes históricos, Manuelita Sáenz aparece en una carátula del Magazín Cultural del Espectador, sigue dibujando por temas: Tauromaquia, Mujeres de interiores, Los deportistas, todos son personajes anónimos pero poseen un rol específico en la sociedad, sin embargo, hoy reconoce que éstos fueron un pretexto para pintar.

Su preocupación ha sido reinventar la pintura dejar un legado antropológico que dé cuenta de la América precolombina, su mestizaje con el mundo español y el legado afrocolombiano, así sus series amalgaman cientos de historias de nuestro continente. Para él su pintura debe contener filosofía, sin ésta no puede ocurrir un acto pictórico, sus propósitos también se acercan a los planteamientos de Carl Jung, pues para crear se requiere de un acto poético, que conduzca a expresar algo que no se ha hecho, pero que todo mundo presiente y que pertenece al núcleo simbólico inconsciente, con el cual nacemos.

Desde 1996 su pintura da un vuelco hacia el neo expresionismo abstracto, la figura se convierte en manchas, y poco a poco se libera de la lógica. Hoy su taller está poblado de grandes lienzos donde acentúa los aspectos cromáticos, lo gestual y la libertad de la pintura. Y recuerda que su pasión comienza desde cuando estaba en kínder a los 6 años cuando coloreó un árbol, no sólo se enamoró de su profesora sino del color.

Entrevista realizada por María Elvira Ardila al artista. 26 de Abril de 2017 en Bogotá.

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